Friedrich Nietzsche sentó a Pablo de Tarso en el banquillo de los acusados. Veía en él a un impostor movido por un deseo ilimitado de poder y el afán de tiranizar a las masas. Esta imagen ha sido rechazada por filósofos contemporáneos de la talla de Alain Badiou, Giorgio Agamben, Simon Critchley, Jacques Derrida, Julia Kristeva o Slavoj Žižek. Todos ellos consideran a Pablo un pensador que busca la verdad y posee un valor filosófico propio, independientemente de la creencia en Dios. Así, de forma implícita, confirman la interpretación de Pablo legada por Spinoza al comienzo de la época moderna, la del apóstol-filósofo por antonomasia, ratificando también la intuición spinoziana de que la Carta a los Romanos está basada en algo racional que trasciende la revelación divina.
Transitando el camino iniciado por Spinoza, hay una manera de leer a Pablo en el período contemporáneo que ...leer más,Nacido en Ringerike (Noruega) en 1981, es doctor en teología desde 2017. Ha dedicado una parte de su investigación al viraje filosófico hacia Pablo de Tarso. Profesor en estudios de las religiones en la Universidad del Sureste de Noruega, es autor de los libros «The Reception of Paul the Apostle in the Works of Slavoj Žižek» (2018), «Pauline Ugliness. Jacob Taubes and the Turn to Paul» (2020) y «The Political Theology of Pope Francis: Understanding the Latin American Pope» (2023)....leer más