En pocos artistas el tiempo tiene la importancia que alcanza en Wagner. No sólo es decisivo en el compositor o en el teórico de la interpretación, sino también en el dramaturgo, que aprovecha la música para desestabilizar el drama, provocando la continua presencia del pasado y la anticipación del futuro. Con la excepción de Meistersinger ?y no del todo?, tanto en la ópera romántica como en el drama musical el tiempo está ?como decía Hamlet?, ?desencajado?. A veces, retrocede y el pasado retorna, como para Amfortas (primero, como tormento; más tarde, como cura). En otras ocasiones la acción sigue pautas incompatibles con el tiempo del reloj, como en el tercer acto de Tannhäuser. Su pulso cambia bruscamente, trastornado por el robo de Alberich, o se desgarra, como la cuerda del destino en la roca de Brünnhilde.
Entre la historia y el mito analiza desde distintos ángulos el modo e...leer más,Enrique Gavilán Domínguez es profesor de Historia medieval en la Universidad de Valladolid, miembro del grupo Sagunto, Grupo de investigación y acción teatral de la Universidad de Valencia, y profesor invitado en la Universidad de Bayreuth. Su trabajo se centra en la teoría de la historia, en particular, las relaciones entre teatro e historia. Entre sus publicaciones destaca la edición española de la "Sociología de la religión" de Max Weber, así como "'Escúchame con atención"....leer más